Rafaela nace del trabajo paciente de unas manos que transforman la rafia en una pantalla ligera, delicada y llena de textura. Cada fibra se dispone y se trabaja de forma artesanal, respetando las pequeñas irregularidades del material y buscando un acabado natural que conserve toda su autenticidad.
No es una lámpara producida de manera impersonal. Cada unidad se realiza con tiempo, atención y cariño, cuidando cada detalle para que el resultado tenga alma y transmita el valor de aquello que ha sido hecho de verdad, con las manos y de todo corazón.
La lámpara incluye el portalámparas, por lo que únicamente será necesario añadir la bombilla correspondiente, no incluida.
Debido al origen y a la naturaleza del tejido, cada unidad puede presentar pequeñas variaciones en la trama, el tono o el acabado. Estas diferencias forman parte del carácter propio del material recuperado y hacen que no haya dos lámparas exactamente iguales.












