Su estructura de hierro aporta firmeza y equilibrio, mientras que la pantalla de rafia plisada se trabaja lentamente a mano, fibra a fibra. Un proceso paciente en el que cada detalle se cuida con cariño para conservar el movimiento, la textura y la belleza natural del material.
Cuando se enciende, la luz atraviesa delicadamente la rafia y revela sus líneas, sus matices y las pequeñas irregularidades que hacen especial cada pieza. El resultado es una iluminación cálida y envolvente que deja ver el trabajo artesanal que hay detrás de la lámpara.
Cada Rafaela está hecha con tiempo, con manos expertas y de todo corazón. Por la naturaleza de la fibra y su elaboración manual, pueden aparecer ligeras variaciones en el tono, la disposición de la rafia o el acabado. Son precisamente estas diferencias las que cuentan su historia y hacen que no existan dos lámparas exactamente iguales.
La lámpara incluye el portalámparas, por lo que únicamente será necesario añadir la bombilla correspondientes.
Debido al origen y a la naturaleza del tejido, cada unidad puede presentar pequeñas variaciones en la trama, el tono o el acabado. Estas diferencias forman parte del carácter propio del material recuperado y hacen que no haya dos lámparas exactamente iguales.












